Sensibilidad dental al frío pero no al calor

Bebes un vaso de agua fría y notas un dolor agudo en un diente. A los pocos segundos desaparece y puedes seguir con normalidad. Con el café, en cambio, no ocurre absolutamente nada. Esta diferencia hace que muchas personas se pregunten por qué tienen sensibilidad dental al frío pero no al calor y si puede ser señal de algún problema.

La respuesta depende de varios factores. La sensibilidad al frío puede aparecer por algo tan habitual como una zona de dentina expuesta, pero también puede estar relacionada con una caries, una fisura o una inflamación de la pulpa dental. Para orientarnos sobre su posible origen importa mucho cómo aparece el dolor, cuánto dura y si existen otros síntomas.
bebida helada
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Por qué tengo sensibilidad dental al frío pero no al calor

El interior de nuestros dientes está protegido por tejidos duros como el esmalte y la dentina. Cuando esta protección se altera o determinadas zonas quedan más expuestas, los cambios de temperatura pueden estimular las terminaciones nerviosas del interior del diente.

Por eso puedes notar una especie de pinchazo al beber agua fría, tomar un helado o incluso respirar aire frío por la boca.

Que el calor no produzca molestias no permite saber por sí solo qué está ocurriendo. La respuesta de un diente a los cambios de temperatura aporta información, pero debe interpretarse junto con la exploración y el resto de pruebas que considere necesarias el dentista.

¿Qué tiene que ver la pulpa dental con la sensibilidad?

La pulpa es el tejido que se encuentra en el interior del diente y contiene vasos sanguíneos y nervios. Cuando se inflama, uno de los síntomas que puede aparecer es una respuesta anormal ante los cambios de temperatura.

El frío, de hecho, se utiliza en odontología como parte de las pruebas que ayudan a estudiar el estado pulpar. El dentista puede comparar cómo responde el diente que está causando molestias con otras piezas y valorar cuánto tiempo se mantiene esa sensación.

Estas pruebas no se interpretan de manera aislada. La historia del dolor, la exploración, las radiografías cuando están indicadas y otras pruebas clínicas ayudan a determinar qué está ocurriendo.

La propia American Association of Endodontists recoge la prueba de frío entre las herramientas utilizadas para valorar la sensibilidad de la pulpa.

¿La sensibilidad dental al frío puede terminar en una endodoncia?

Puede ocurrir, pero tener sensibilidad dental al frío no significa que necesites una endodoncia.

Cuando la pulpa está inflamada o infectada y el diagnóstico determina que necesita tratamiento endodóntico, la endodoncia permite retirar el tejido afectado, limpiar el interior de los conductos y conservar el diente.

Una de las situaciones que puede hacer necesario estudiar esta posibilidad es que el dolor provocado por frío o calor continúe después de retirar el estímulo. También pueden aparecer dolor espontáneo, molestias importantes al morder, inflamación u otros signos.

En cambio, si el origen está en una pequeña zona de dentina expuesta, una caries que todavía puede tratarse sin afectar a la pulpa u otra causa, el tratamiento será diferente.

Por eso la pregunta útil no es tanto «¿me tienen que hacer una endodoncia?» como averiguar por qué ese diente ha empezado a reaccionar al frío.
sensibilidad dental

Cuándo conviene revisar esa sensibilidad

Si la molestia ha aparecido recientemente y se repite siempre en el mismo diente, merece la pena revisarla. También conviene pedir cita si cada vez duele más, el dolor tarda en desaparecer o empieza a aparecer sin estar comiendo ni bebiendo nada.

El dolor al morder, una inflamación de la encía o de la cara y la presencia de una pieza rota o agrietada son otros motivos para consultar. La AEDE recomienda valorar el dolor dental persistente para identificar su causa y tratarlo adecuadamente.

Esperar simplemente a que deje de doler tampoco siempre es una buena referencia. Algunos problemas pulpares pueden evolucionar y cambiar la forma en la que el diente responde a los estímulos.

Saber qué ocurre es lo que determina el tratamiento

La sensibilidad dental al frío pero no al calor puede tener diferentes explicaciones y la mayoría no pueden distinguirse únicamente por cómo notas el dolor en casa.

En Clínica Gallego podemos explorar la pieza, estudiar cómo responde y comprobar si existe caries, desgaste, una fisura o afectación de la pulpa. Si el diagnóstico confirma que el tejido pulpar necesita tratamiento. Podemos realizar endodoncias en Sevilla para tratar el interior del diente con el objetivo de conservar la pieza natural.

Si has empezado a notar sensibilidad al frío en un diente concreto, especialmente si antes no ocurría o la molestia está aumentando, revisarlo permite conocer la causa y decidir el tratamiento adecuado antes de dar por hecho qué está pasando.