Regeneración ósea en periodoncia, cuándo se indica y cómo se hace

La regeneración ósea en periodoncia consiste en recuperar parte del hueso que la periodontitis ha destruido alrededor de un diente, colocando un injerto y una membrana que protegen la zona mientras se forma hueso nuevo. Se plantea cuando la pérdida está localizada y todavía existen posibilidades de conservar el diente. Conviene diferenciarla del tratamiento periodontal, cuyo objetivo es controlar la enfermedad y que debe realizarse antes de plantear una regeneración. La cirugía regenerativa necesita partir de una situación periodontal estable y con la infección controlada.
Equipo de cirujanos dentales operando a un paciente en el sillón de una clínica
Tabla de contenidos

¿Qué es la regeneración ósea en periodoncia?

La periodontitis puede destruir progresivamente el hueso que sostiene el diente. Cuando esa pérdida presenta determinadas características, es posible intentar recuperar parte del soporte perdido mediante técnicas de regeneración periodontal.

Se coloca un material de injerto en el defecto y encima una membrana que actúa de barrera, para que el tejido blando no invada el espacio y las células capaces de formar hueso tengan tiempo de hacerlo. A esto se le llama regeneración tisular guiada, y el resultado se mide con sondaje periodontal y radiografía, no con sensaciones.

Conviene distinguirla también de los injertos que se hacen para colocar un implante. Aquellos preparan un hueco donde ya no hay diente, y este busca salvar uno que todavía está en la boca, con criterios y pronóstico distintos.

Por eso el periodoncista registra la profundidad de las bolsas antes de intervenir. Sin ese punto de partida no hay forma seria de saber después si ha funcionado.

¿Cuándo se indica la regeneración ósea en periodoncia?

La indicación depende de la forma del defecto y del estado general de la boca, y no todos los casos son candidatos aunque la pérdida sea llamativa. Las guías clínicas de la European Federation of Periodontology recogen la regeneración periodontal entre las opciones quirúrgicas indicadas para determinados defectos intraóseos.

Se plantea Defecto vertical y localizado, con paredes que contengan el injerto, y diente con soporte suficiente
No se plantea Pérdida horizontal y generalizada, movilidad extrema, fractura o enfermedad todavía activa
Se pospone Higiene no controlada o tabaquismo sin reducir

Los defectos estrechos y profundos rodeados por paredes óseas suelen ofrecer mejores condiciones para mantener estable el injerto. Cuando la pérdida es más amplia y existe poca contención ósea, las posibilidades de regeneración pueden ser menores. El tabaquismo también influye en el pronóstico, ya que puede dificultar la cicatrización y reducir la respuesta al tratamiento. Por eso debe tenerse en cuenta antes de indicar una cirugía regenerativa.

¿Cómo es la intervención?

La intervención se realiza habitualmente con anestesia local en la propia clínica y suele durar entre una hora y hora y media, dependiendo del número de dientes y de las características del caso. Antes de la cirugía se indican las pautas necesarias para preparar la intervención. El periodoncista accede al defecto levantando cuidadosamente la encía, limpia la superficie de la raíz y elimina el tejido inflamatorio y el sarro subgingival. Después coloca el material de injerto, lo protege con una membrana y sutura la zona. La anestesia local permite realizar el procedimiento sin dolor, aunque durante la intervención pueden percibirse presión o manipulación. Existen diferentes materiales, desde hueso del propio paciente hasta xenoinjertos o materiales sintéticos, además de membranas reabsorbibles y no reabsorbibles. La elección depende de las características del defecto y de las necesidades de cada caso.
Regeneración ósea en periodoncia

¿Cómo decidir entre conservar el diente o extraerlo?

Cuando un diente ha perdido soporte por periodontitis, hay que valorar si puede mantenerse estable, funcional y con un pronóstico razonable a largo plazo. Para tomar la decisión se tienen en cuenta el soporte óseo que conserva, su grado de movilidad, las características del defecto, el estado de la raíz y el papel que cumple dentro de la mordida y del tratamiento general. También influyen el control de la enfermedad periodontal, la higiene, el tabaquismo y la posibilidad de mantener revisiones periódicas. Siempre que el diente sea tratable y tenga un pronóstico razonable, conservarlo suele ser la primera opción. La extracción se plantea cuando las posibilidades de mantenerlo a largo plazo son muy limitadas.

¿Cómo es el postoperatorio y cuándo consultar?

Los primeros días es habitual que aparezca inflamación y alguna molestia, que puede controlarse siguiendo la pauta indicada por el profesional. La sutura suele retirarse entre la primera y la segunda semana. Durante este periodo se recomienda mantener una dieta blanda, evitar el cepillado directo sobre la zona intervenida y limitar el ejercicio físico intenso. También es importante evitar el tabaco, ya que puede interferir en la cicatrización y reducir las posibilidades de éxito del tratamiento.

La regeneración y maduración del hueso necesita varios meses. Por este motivo, la valoración radiográfica del resultado se realiza pasado ese periodo. Además, la regeneración no siempre permite recuperar todo el hueso perdido: el objetivo es mejorar el soporte periodontal y aumentar las posibilidades de conservar el diente.

Hay que llamar a la clínica si aparece dolor intenso que no cede, sangrado que no se detiene, supuración o una inflamación que aumenta pasadas las primeras veinticuatro horas.

En la primera visita se estudia el estado periodontal, se realizan las pruebas necesarias y se valora si la regeneración es una opción adecuada. El presupuesto dependerá de las características del defecto, los materiales necesarios y el número de dientes que haya que tratar. Puedes solicitar una valoración desde nuestra página de periodoncia en Sevilla.