Una infección después de sacar una muela aparece cuando la herida no cierra bien y la zona se inflama o se llena de bacterias, casi siempre entre el segundo y el cuarto día. Se nota en un dolor que va a más en lugar de ir a menos, un mal sabor de boca que no se va y, a veces, hinchazón.
La mayoría de las molestias tras una extracción forman parte de la cicatrización y van remitiendo con el paso de los días. Para saber si lo tuyo es normal, fíjate en tres cosas: si el dolor vuelve a subir a partir del tercer día, si el hueco se ve vacío o con pus, y si aparecen mal olor o fiebre que antes no estaban.
El hueco de una extracción cambia mucho durante la primera semana, y por eso es fácil asustarse al mirarlo. El primer y el segundo día está relleno por un coágulo rojo oscuro, casi negro, y la encía de alrededor está algo inflamada. Entre el tercer y el séptimo día ese coágulo se cubre de una capa blanquecina o amarillenta, que es tejido de cicatrización y no pus, aunque mucha gente lo confunda al verse en el espejo. Si la extracción fue con cirugía, como pasa a menudo con las muelas del juicio, el hueco es más grande y puede tener puntos, pero cambia de la misma manera.
Cuando la herida se ha infectado, la encía que rodea el hueco se ve muy roja, hinchada y caliente, y al presionar suavemente o al morder una gasa sale un líquido espeso, amarillento o verdoso, que huele mal. Si el hueco se ha quedado seco, se ve vacío, sin coágulo, y en el fondo puede asomar hueso blanquecino o grisáceo.
En consulta pedimos a los pacientes que se fijen en cómo cambia el dolor de un día a otro, y no tanto en lo fuerte que sea. Una herida que va bien duele un poco menos cada mañana, aunque la mejoría sea lenta. Las dudas empiezan cuando el dolor baja los dos primeros días y luego vuelve con fuerza, o cuando no se calma ni con el analgésico. Es normal notar dolor, algo de hinchazón en la mejilla, sensibilidad al abrir la boca y un sangrado leve las primeras horas.
Cuando te sacan un diente, en el hueco se forma un coágulo de sangre que hace de tapón y protege el hueso mientras la encía se cierra. Por eso te piden morder una gasa al terminar, como explica el Consejo General de Dentistas de España en su información sobre tratamientos. Si ese tapón falla, puede pasar una de estas tres cosas.
Distinguirlas importa, porque el hueco seco no se cura con antibióticos y la infección sí puede necesitarlos. Por eso es el dentista quien tiene que mirar la herida y decirte qué es.
No hace falta que aparezcan todos los síntomas a la vez para llamar a la clínica. Estos son los síntomas que más se repiten:
Un ligero mal sabor el primer o el segundo día es esperable, porque en la herida hay sangre y restos del coágulo y al principio la zona se limpia con más cuidado de lo habitual. Desaparece a medida que la encía se cierra y vuelves a cepillarte como siempre. Lo que no es normal es un mal olor o sabor que aparece o empeora a partir del tercer día y no mejora aunque te cepilles bien el resto de la boca, o un mal aliento que dura más de una semana.
Con la fiebre pasa algo parecido. Una ligera subida de temperatura en las primeras 24 a 48 horas puede ser la forma normal en que el cuerpo reacciona mientras repara la herida, sobre todo después de una extracción con cirugía. Si es leve, baja con el analgésico que te hayan recetado y no viene con otros síntomas, no suele indicar infección. Hay que preocuparse si llega a 38 ºC o más, si aparece a partir del tercer día o si coincide con una hinchazón que va a más, pus o mal olor. En esos casos, llama a la clínica ese mismo día. Mídela con termómetro, porque la sensación de calor engaña.
En la gran mayoría de los casos, no. Un hueco seco o una infección leve de la herida molesta mucho, pero se controla bien con el tratamiento adecuado y no deja secuelas.
Solo en pocos casos la infección se extiende más allá de la boca, y conviene saber reconocerlo. Las señales son una hinchazón que crece deprisa hacia la mejilla, el cuello o el ojo, fiebre alta, o dificultad para tragar o para abrir la boca. Si aparece algo así no hay que esperar a una cita y lo indicado es ir a urgencias.
Casi todas las complicaciones empiezan por un coágulo que no se mantiene en su sitio. El documento de información sobre la extracción dentaria del Consejo General de Dentistas (2023) sitúa la alveolitis en el 2 al 5 % de las extracciones, la atribuye a la pérdida prematura del coágulo y señala que es más frecuente y más intensa en fumadores.
En consulta vemos que el coágulo se pierde sobre todo por hábitos de los primeros días. Estos son los factores que más aumentan el riesgo:
Una extracción sin complicaciones suele evolucionar así:
Si lo que has tenido es un hueco seco, empieza a mejorar a los pocos días de que el dentista lo limpie y lo cure, y el Consejo General de Dentistas calcula unas dos semanas hasta que se cura del todo.
Lo primero es llamar a la clínica que te hizo la extracción y contar qué notas y desde cuándo, si el dolor ha vuelto a subir, si hay mal olor, pus o fiebre, y cuántos días han pasado. Ten a mano el nombre de los medicamentos que estás tomando, también los que no tienen que ver con la boca. Con eso se puede decidir si hay que ver la herida ese mismo día o si basta con ajustar las indicaciones.
Mientras tanto, sigue tomando el analgésico como te lo indicaron y mantén limpio el resto de la boca con un cepillado suave. Si te mandaron enjuagues, hazlos con suavidad y deja caer el líquido en lugar de escupir con fuerza. Come por el lado contrario y evita los alimentos duros o muy calientes.
Lo que no conviene es tomar antibióticos que sobraron de otra vez o que recomienda un conocido. Aunque sea una infección, qué antibiótico tomar y durante cuántos días lo decide quien ha visto la herida. Tampoco ayuda tocar el hueco con la lengua, los dedos o un bastoncillo para limpiarlo, ni poner productos caseros dentro, porque te puedes llevar por delante lo que queda del coágulo. Y hasta que no esté curado, mejor dejar el ejercicio intenso.
Si el dolor va a más en lugar de ir a menos, no esperes a la revisión programada. En la misma visita se puede limpiar el hueco, ponerle una pequeña cura dentro si está seco o recetar lo que necesite una infección, y el alivio suele notarse en pocos días.
Ayuda mucho que quien atienda la complicación sea quien hizo la extracción, porque sabe cómo fue la operación y puede tratar la herida sin mandarte a otro sitio. Así trabajamos las extracciones y la cirugía oral en la clínica, y si no tienes claro cómo está cicatrizando la tuya, puedes llamarnos y lo vemos.
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