¿Cuánto dura la anestesia del dentista?

«¿Para cuándo se me pasa esto?». Es lo que más se pregunta en el mostrador al salir, normalmente con media cara dormida y un compromiso a media tarde.

Cuánto dura la anestesia del dentista depende sobre todo del anestésico y de la técnica, y como referencia el labio y la encía suelen recuperar la sensibilidad entre dos y cinco horas después. El diente tratado deja de estar insensible bastante antes, aunque eso apenas se nota porque lo que molesta es la zona blanda.

Dentista con bata azul hablando con una paciente sentada en el sillón de la clínica
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¿De qué depende que el efecto dure más o menos?

De cinco factores que el odontólogo valora antes de pinchar, y que explican por qué dos personas con el mismo tratamiento salen de la clínica con previsiones distintas.

El primero es el anestésico elegido, porque los que se usan hoy en odontología tienen duraciones diferentes y se selecciona según lo que vaya a durar la intervención. El segundo es el vasoconstrictor, que al reducir el riego en la zona hace que el fármaco se retire más despacio y alarga el efecto; en pacientes con determinadas condiciones cardiovasculares se ajusta o se evita.

Los otros tres son la técnica empleada, la zona de la boca y el metabolismo de cada persona. Ninguno se puede ajustar al minuto, así que cualquier previsión es aproximada, pero el profesional sí puede decirte si vas a estar más cerca de las dos horas o de las cinco.

¿Por qué el labio tarda más que el diente?

Porque no se anestesia lo mismo en los dos casos, y ahí está la línea que explica casi todas las dudas sobre este tema.

Para trabajar en un diente basta con bloquear la sensibilidad de esa pieza y del hueso que la rodea, lo que se consigue infiltrando el anestésico justo al lado. En la mandíbula inferior, en cambio, el hueso es más compacto y no deja pasar bien el fármaco, así que se recurre a bloquear el nervio dentario inferior antes de que entre en el hueso. Ese nervio lleva también la sensibilidad de medio labio, de la encía y de parte de la lengua.

Eso explica también por qué un empaste sencillo en un molar inferior puede dejarte la tarde tocada mientras el mismo empaste arriba apenas se nota al salir.

El resultado es que la anestesia de arriba suele pasarse antes que la de abajo, y que con un bloqueo mandibular la sensación rara dure bastante más de lo que necesitaba el tratamiento.

¿Qué se siente mientras pasa?

Primero aparece un hormigueo, después una sensación de pesadez y por último la recuperación progresiva del tacto. Es habitual notar la zona rara un rato más, incluso cuando ya se siente.

La recuperación no es simétrica ni ordenada. Puede volver antes la sensibilidad de la encía que la del labio, o quedar una zona pequeña dormida cuando el resto ya responde con normalidad, y eso no indica que algo vaya mal.

Conviene avisar de esto antes en casa, sobre todo si quien vuelve de la clínica es una persona mayor o un niño, porque la reacción del entorno ante una cara asimétrica suele ser más alarmista que la situación real.

Mientras dura, hablar cuesta y beber también, sobre todo con el labio inferior insensible. A mucha gente le sorprende que se le escape el líquido por la comisura, y es esperable. También es frecuente volver preocupado por un bulto en el labio que casi siempre resulta ser una mordedura hecha sin darse cuenta.

Odontólogo revisando una radiografía panorámica junto a una paciente en la consulta

¿Qué hacer en las horas siguientes?

El riesgo real de estas horas no es el dolor, que llega después, sino hacerse daño sin notarlo. Esta secuencia cubre el periodo completo y evita casi todas las complicaciones que se ven al día siguiente.

  • Primera hora. Nada de comer ni beber caliente. Sin sensibilidad no se percibe una quemadura hasta que ya está hecha.
  • Hasta recuperar el tacto. Nada que requiera masticar, y vigilancia especial con niños, que tienden a jugar con el labio dormido.
  • Al recuperar la sensibilidad. Dieta blanda y templada el resto del día, y cepillado normal con cuidado en la zona tratada.
  • Primeras veinticuatro horas. Si hubo extracción, beber con vaso y no con pajita.

La mordedura del labio es, con diferencia, la complicación más frecuente después de una visita con anestesia, y también la más fácil de evitar. Basta con esperar a recuperar el tacto antes de comer, aunque hayan pasado ya varias horas.

¿Cuándo hay que llamar a la clínica?

Lo normal es que todo vuelva a la normalidad el mismo día. Conviene llamar cuando la insensibilidad persiste más allá de ocho o diez horas sin explicación, cuando aparece dolor intenso que no cede con la pauta indicada, cuando hay sangrado que no se detiene o cuando la hinchazón va a más pasado el primer día.

Un límite honesto sobre este artículo. Los plazos que damos son orientativos y no sustituyen a lo que te haya dicho quien te ha tratado, que conoce la técnica empleada y tu caso concreto.

¿Y si lo que te frena de ir al dentista es precisamente la aguja? No hace falta aguantarlo. Existe la sedación consciente, que permite hacer el tratamiento sin esa tensión y se valora antes, no el mismo día. En qué consiste y para quién está indicada lo explicamos en la página de sedación consciente en Sevilla, donde también está el teléfono para preguntarlo antes de pedir cita.