Lucir una sonrisa sana está en nuestras manos; sin embargo, el ritmo acelerado de la rutina y la multitud de tareas que desarrollamos fuera del hogar componen la excusa perfecta para descuidar nuestros hábitos bucodentales. Por ello, unos cuidados adecuados son la mejor defensa contra aquellos problemas que pueden afectar a nuestros dientes y encías: bastará con algo de disciplina y un poco de voluntad.

Los problemas más comunes

Como resultado de unos malos hábitos, nos podemos encontrar con alguna de las siguientes complicaciones:

Sarro

Se trata de placa bacteriana que se endurece en torno a la dentadura, y que puede afectar a las encías e irritar los tejidos gingivales. No es solo un problema estético, debido a que se observa un color marrón o amarillento en la dentadura, si no que descuidarlo conlleva una acumulación extra que solo puede ser retirada por un odontólogo». Un cepillado adecuado y el uso del hilo dental pueden reducir la acumulación de sarro.

Halitosis

El mal aliento es una afección muy común que sufre un alto porcentaje de la población. Sus causas se deben a los hábitos alimentarios (tabaco, alcohol, ajo, cebolla…), a la enfermedad de las encías y a la sequedad bucal (resultado de la ingesta de algunos medicamentos, trastornos bucales o la que ocurre después de dormir),